Yo creo que Dios abre y cierra la matriz.  Como humanos pensamos que tenemos todo bajo nuestro control, y a veces cerramos la matriz permanentemente, pero muchas veces cuando la gente piensa que tiene control sobre la concepción, Dios se revela sorprendiéndolos con un bebé, o sorprendiéndolos al no abrir la matriz.  De cualquier manera, estoy totalmente convencida de que tener hijos (o ser infértil) es un camino de fé.  ¡Y ese camino puede ser muy difícil!

Yo creo que un embarazo puede ser impactado por la nutrición, un estilo de vida saludable, y el ejercicio.  Si tu eres lo que comes, ¡cuánto más un bebé es lo que come su mamá mientras su cuerpecito se está formando!  Muchos de los malestares del embarazo se pueden evitar al comer y tomar lo debido, al moverse correctamente con ejercicio, y al vivir en un ambiente simple, saludable, y lleno de paz.

Un ambiente lleno de paz no quiere decir que cada mujer embarazada debe moverse de la tensión de la vida.  Eso sería imposible.  Sí quiere decir que ella debe de cambiar activamente su ambiente, y la manera en que ella responde a ese ambiente, para que su tensión disminuya lo más posible.  Muchas de las enfermedades que son asociadas con el embarazo como la toxemia, la alta presión, bebés prematuros, y la diabetes del embarazo, pueden ser prevenidas completamente con buena nutrición, ejercicio, y modo de vivir.

El pensamiento que sigue es que una mujer puede determinar, hasta cierto punto, qué tan bueno va a ser su embarazo por las decisiones que ella hace.  Así que yo espero que mis clientes tomen la responsabilidad de hacer decisiones buenas y se pongan a cargo de sus propios embarazos bajo mi dirección. Yo puedo dar sugerencias para tener un buen embarazo, pero últimadamente eso es la responsabilidad de la madre.

Yo creo que cada parto es un milagro.  No doy por seguro un parto "normal," más bien le doy gracias a Dios por cada bebé que nace en mis manos (o las manos de su papá).  He visto algunas complicaciones, y yo sé que dependo completamente de Dios para guiarme por cada alumbramiento.  Cuando Dios primero me llamó a ser partera, me prometió que me guiaría a cada paso.  Esa ha sido una promesa de la cual me he agarrado con las dos manos una y otra vez en el nacimiento de cada bebé.

Por lo tanto, con cada parto quizás no me veas orando, porque a veces no lo hago a voz alta, pero estaré orando.  A veces mis oraciones son sólo oraciones llenas de gratitud, pero en otras ocasiones estoy rogando por sabiduría, fuerza, o inspiración.

También creo que muchos partos pueden suceder sin mucha ayuda.  No quiero decir con esto que las mujeres no necesitan apoyo y amor durante su parto.  Con esto quiero decir que las mujeres no necesitan ayuda artificial, como inducciones, medicamentos, y episiotomías para lograr que su bebé nazca.  Esto es parte del milagro, que Dios hizo el cuerpo de la mujer capaz de un acontecimiento tan hermoso como el nacimiento de su hijo.  Y si una mujer comienza su parto sabiendo que su cuerpo es capaz de hacerlo, y que de hecho su cuerpo fue creado para hacerlo, la mayoría del tiempo puede lograrlo naturalmente y sin intervención.

Mi práctica se llama "Primera Luz"  porque es lo que ve cada bebé al momento de nacer.  El nacimiento es el momento en el cual un bebé primero deja entrar a su mundo la luz.  Un parto puede ser un tiempo de luz que ciega, luz cruel, luz suave, luz caliente, luz que abraza, luz baja, luz fría, y podemos seguir y seguir.  Las posibilidades son tan infinitas como el número de adjetivos en nuestro lenguaje.  Todos los padres tienen en mente el tipo de luz que quieren para su bebé nuevo, y a lo más posible, yo trato de darles lo que quieren.  Pero la "primera luz" que yo quiero para cada uno de "mis" bebés es la Luz del mundo, Jesús.  Yo pido que El esté presente en cada parto, y su luz ha estado en el cuarto de cada parto en el cual ha sido mi privilegio servir.

También creo que el nacimiento es solamente el comienzo de ser padres, y quizás mis clientes me necesiten más después de su parto que antes.  Estoy disponible para ayudar a mis clientes con preguntas después del parto, ya sean preguntas acerca del bebé o de la mamá, o ambos.

Ser partera de una mujer es mucho más que una relación profesional.  Una de mis maestras dijo que tu partera es tu amiga para siempre.  Yo mantengo contacto con muchas de mis clientes.  Hay una relación muy profunda que se desenlaza durante el embarazo.  La mayoría de mis clientes se vuelven a ser parte de mi familia y amigas para mí, y me da mucho gozo recibir fotos y notas aún mucho después del parto.

Yo creo que mis roles como partera incluyen servidora, facilitadora, animadora, maestra, madre, y apoyadora.  Yo no soy la encargada durante un parto.  Yo estoy presente para ayudar y guiar, pero ultimadamente Dios, los padres, y yo — en ese órden — somos un equipo que trabajamos juntos para traer a cada bebé a su Primera Luz.